Aprender a emprender en 4 claves (con un poquito de humor)

Siempre he pensado que aprender a emprender paso a paso es mejor que tener que hacerlo a la fuerza. En fin, creo que uno lo hace con menos presión y con más vocación, por tanto lo hace más cómodamente y con mejores resultados.

Montar un negocio no es tarea sencilla, y por tanto aprender a emprender requiere que tengamos una infraestructura de apoyo público que actualmente no tenemos. Así que al final (y como siempre) hay que buscarse la vida.

4 claves para aprender a emprender

Con el artículo de hoy quiero plantear de un modo sencillo y divertido las que para mí son las 4 claves para aprender a emprender, sea cual sea el sector de actividad al que te vayas a dedicar.

Pienso que el principal problema que tenemos en España es que, en el mejor de los casos nos enseñan a gestionar, pero no a emprender. Si quieres aprender a emprender lo tendrás que hacer a base de golpes.

Eso de que hay que levantarse una vez más de las que se cae, que el fracaso es muy molón y esas cosas, a los que nos hemos pegado alguna torta no nos hace ni puñetera gracia. Pones buena cara cuando te hablan de ello, pero te lo garantizo: ni pizca de gracia.

Vale, es cierto que hemos aprendido y tal, pero hemos pagado un precio muy alto por aprender a emprender, o mejor dicho por aprender a encajar los golpes para aprovecharlos Dios sabe cuándo.

Por este motivo, y en clave de humor, te voy a contar 4 cosas que he aprendido hasta este momento sobre el mundillo del emprendimiento:

#1 Primero busca mucha gente que esté muy jodida por algo

Esta es la primera clave de este cursillo acelerado para aprender a emprender, y además a la que menos atención se le suele prestar.

Para que pilles la importancia de esta frase, vamos a descomponerla:

  1. Mucha gente: cuanta más gente, más posibilidades hay de venderles algo. Esto no lo digo yo, es estadística pura. Tienes otra opción que también está muy bien, y es buscar un problema que afecte a muy poca gente, pero en este caso tiene que ser un problema que les joda muy muy mucho. Serán menos, pero pagarán más.
  2. Que esté muy jodida: Lo dicho. Cuanto más lo estén, mayor será el cheque que estén dispuestos a darte por la solución que ofreces.
  3. Por algo: Ese algo es lo que tú vas a solucionar.

Es como el Flautista de Hamelin. En el cuento había un montón de personas muy fastidiadas por un problema de una plaga de ratas. Y este señor sabía cómo eliminarlas, por lo que pidió lo que quiso por ello.

Ojo, el cuento dice que luego de terminar el trabajo no querían pagarle, así que parte de este episodio de aprender a emprender consiste en que si puedes cobres por adelantado…

#2 Tener una idea no significa hacerse pajas mentales

Hay muchas personas que confunden aprender a emprender con aprender a generar ideas, e incluso confunden la generación de ideas con un plan perfecto para solucionar los males de la Tierra.

No es así.

Una idea surge como una posible semilla para la solución a un problema, a la que hay que ir dando forma.

Quédate con lo siguiente: tienes que ver qué solución vas a ofrecer y cómo la vas a ofrecer.

Busca lo mínimo, no te líes. Me he encontrado casos en los que el emprendedor ve el problema, tiene clara la solución, pero empieza a complicar la forma en la que la va a llevar a cabo. De hecho, normalmente complica a su público objetivo, por lo que al final acaban fracasando.

He trabajado (y sigo haciéndolo) muchos años en el sector de la formación, y todos los participantes de las acciones formativas que he organizado o impartido siempre dicen que prefieren la formación presencial a otras modalidades, como online o a distancia.

El motivo es simple. En la formación online o a distancia se requiere de un esfuerzo y compromiso mayores por parte del cliente, y sin embargo en la modalidad presencial todo es más fluido.

Es decir, no hacer trabajar al cliente supondrá un punto a tu favor, así que ten una idea que solucione un problema de la forma menos complicada posible.

#3 Sigue el camino de las baldosas amarillas

Esta frase de El Mago de Oz te ayudará a aprender a emprender. Steve Jobs dijo algo así como «unir los puntos». En síntesis lo que te quiero decir es lo mismo.

Has detectado un problema, tienes un mercado de un tamaño y/o valor interesante (estos son los que están fastidiados por el problema, recuerda), y tienes tu solución.

Bueno, pues conéctalo todo, a ver si explota. Te digo esto porque en ocasiones la solución ofrecida no tiene que ver con el problema, o sí con el problema pero no con el público objetivo.

Piensa en esto: hay un montón de empleados de clase media que tienen que desplazarse todos los días de zonas del periféricas al centro de las ciudades. No les vendas un Porsche, porque les soluciona un problema pero les provoca otro (ya me dirás con la que está cayendo cómo un empleado de clase media va a pagar un Porsche…).

Por eso te digo que sigas el camino de las baldosas amarillas. O el de las rojas. O el que te dé la gana. Pero sigue un sólo camino, el camino en el que se encuentren todos los elementos.

#4 Aprender a emprender y ganar dinero no es incompatible

De hecho debería ser todo lo contrario. Es decir, la idea con la que quiero que te quedes con esto de aprender a emprender es que el emprendedor entrega un valor a cambio de un dinero.

La razón por la que te digo esto es porque a veces perdemos eso de vista.

Me viene a la mente el caso de Facebook, que aún andan buscando un modelo de negocio estable. Verás, Facebook ofrece un valor muy interesante a un montón (miles de millones) de personas, y es el de estar conectados y divertirse.

Bien, pero estas personas no están dispuestas a pagar ni un céntimo por esto, por tanto un modelo de negocio de suscripción no es posible. Así que piensan en monetizar con publicidad  y con tiendas, y están sacando una pasta pero no triunfan. Normal, porque la gente no va a comprar a Facebook, sino a ver fotos de amigos borrachos y de amiguitas en la playa…

Al final cogen el camino de enmedio y venden datos, de formas más o menos legítimas.

Así que en esta cuarta clave de aprender a emprender quiero que te grabes a fuego que tienes que pensar en una forma de ganar dinero con tu idea que vaya en consonancia con tu mercado.

Los pequeñitos también saben de qué va esto

Hace unos días descubrí un vídeo que hizo que se me saltasen las lágrimas. Caine Monroy, de tan sólo 9 años, montó un negocio con los desechos de la tienda de recambios de su padre, y lleva ya más de 100.000 $ recaudados.

Te dejo la noticia en vídeo, y espero que sientas la emoción que sentí yo al pensar que ya desde niños queremos aprender a emprender, a entregar valor a otros.

Espero que hayas disfrutado de este artículo sobre aprender a emprender, y sobre todo espero haber sido capaz de simplificar al máximo todo esto para que aquellos que estén indecisos vean que no es tan complicado.

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